
Basado en los estudios de Polo Vallejo y filmado en Nzali, un lugar situado en el corazón de Tanzania, donde viven los Wagogo, este documental cuenta la historia de su universo musical, algo único. Desde el primer plano de la película hasta el último de los sonidos que oímos, cada imagen nos transporta a la rutina de sus habitantes, mientras su música poco a poco nos engulle en un mundo de sensaciones sorprendentes.















